Una décima de punto, y nueve millones de personas
En 2023 la tasa mundial de desempleo juvenil alcanzó su nivel más bajo en más de dos décadas. El nuevo informe de la OIT muestra que ha dejado de caer: 12,3 % en 2023, 12,4 % en 2025, y una proyección que la mantiene entre esas dos cifras hasta 2027. Leída sola, esa línea dice que no ocurre nada.
El mismo informe cuenta a los jóvenes que no tienen empleo ni estudian ni se forman. Ese grupo creció en nueve millones entre 2023 y 2025, hasta 257 millones: una proporción de los jóvenes del mundo que pasó del 19,7 % al 20 %. Leída sola, esa línea dice que hay una crisis.
Ambas líneas son correctas, y la razón está en los denominadores. La tasa de desempleo divide por la población activa joven: quienes tienen empleo y quienes lo buscan activamente. La otra proporción divide por el conjunto de los jóvenes, incluidos quienes dejaron de buscar. Un joven que abandona la búsqueda sale por completo de la primera medida y permanece en la segunda.
| Qué se cuenta, y sobre qué base | 2023 | 2025 |
|---|---|---|
| Desempleados de 15-24 años, sobre la población activa de esa edad | 12.3 | 12.4 |
| Desempleados de 25 años o más, sobre la población activa adulta | 3.7 | 3.6 |
| Jóvenes de 15-24 años que no trabajan, no estudian ni se forman, sobre el total de jóvenes | 19.7 | 20.0 |
Por qué una tasa quieta puede ocultar un número que sube
La OIT lo señala sobre sus propios indicadores. El recuento del desempleo abarca a los jóvenes sin trabajo, fuera del sistema educativo y que buscan. La categoría de quienes no trabajan, no estudian ni se forman añade un grupo mucho mayor: quienes no tienen empleo ni formación y además no buscan activamente - los desalentados y quienes lo tienen impedido por responsabilidades de cuidados.
La consecuencia es contraintuitiva y conviene retenerla: más escolarización puede elevar la tasa de desempleo. Cuando los jóvenes pasan del desempleo a los estudios, salen del grupo de desempleados sin entrar en el empleo, lo que reduce la población activa por la que se divide. Para la OIT, una caída de la proporción de jóvenes fuera del empleo y de la formación es la mejor noticia de las dos, porque solo puede venir de más empleo o de más estudios.
Por eso «el desempleo juvenil está estable» es una frase defendible y un mal resumen. Habla de los jóvenes que siguen en el mercado. No dice nada de quienes se marcharon de él.
Tres coma cuatro
La señal más clara del informe no es ninguna de las dos tasas por separado, sino la distancia entre ellas. Entre 2023 y 2025 la tasa juvenil subió del 12,3 % al 12,4 % mientras la de los mayores de 25 bajaba del 3,7 % al 3,6 %. Se movieron en sentidos opuestos.
Eso deja el desempleo juvenil en 3,4 veces el adulto en 2025, y el informe registra que esa razón aumenta en Asia Oriental, África del Norte, América del Norte, Europa del Norte, del Sur y Occidental, y Asia Meridional. El mercado laboral no empeoró para todos. Empeoró para quienes intentan entrar, mientras mejoraba para quienes ya están dentro.
La dispersión regional es amplia. En 2025 el desempleo juvenil era del 26,2 % en los Estados Árabes y del 22,6 % en África del Norte; del 15 % en Europa del Norte, del Sur y Occidental; y del 9,8 % en América del Norte, frente al 8,3 % de 2023.
La brecha que la escuela no explica
Una cifra del informe resiste la explicación habitual. En 2025 la tasa de empleo de los hombres jóvenes era del 43,3 %; la de las mujeres jóvenes, del 30,6 %: casi 13 puntos porcentuales de diferencia.
El informe es explícito en que no se trata del acceso a la escuela: hombres y mujeres jóvenes están hoy a la par en matriculación. Sea lo que sea que produzca trece puntos de diferencia en quién tiene trabajo, no es quién pudo estudiar. Y como buena parte de esa brecha corresponde a mujeres jóvenes que no buscan empleo, más que a mujeres que buscan sin encontrarlo, resulta casi invisible para la tasa de desempleo y bien visible en la otra medida.
Si usted contrata
Se siguen dos cosas prácticas, y ninguna exige creer en un pronóstico.
La primera: una tasa nacional de desempleo juvenil informa mal sobre el grupo al que realmente puede llegar. Describe a quienes ya buscan. Para saber cuántos jóvenes de un mercado podrían trabajar y no lo hacen, la medida que los incluye es la de quienes no trabajan, no estudian ni se forman, y es esa la que se movió.
La segunda: el informe señala una erosión de los empleos de cualificación media, los que durante mucho tiempo han sido el primer peldaño tras la secundaria o una formación técnica. Si ese peldaño adelgaza, la vacante junior que usted publica pesa más que antes, y quien se presenta a ella tiene menos alternativas que hace tres años.
Conectamos personas con trabajos, y una medida que ignora a quienes dejaron de buscar nos favorecería. Cómo comprobamos los sesgos de nuestro emparejamiento es público, y responde a la misma disciplina de arriba: nombrar la regla antes de citar la cifra.